San Petersburgo, Moscú y Anillo de Oro

11 días en San Petersburgo, Moscú y sus alrededores

En la Semana Santa de este año decidimos visitar una pequeña parte de Rusia, lo que en un principio era ver solo su capital, se convirtieron en once días, visitando San Petersburgo, Moscú y lo que llaman el anillo de oro, que son varias ciudades de los alrededores de Moscú, la verdad es que desde Diciembre del año pasado estuve mirando los vuelos y las opciones para este viaje, si bien, como nos sucede a menudo, nos decidimos demasiado tarde para poder aprovechar las excelentes ofertas que salieron a principios de año.

Mi consejo es organizar el viaje con bastante antelación para poder elegir vuelos directos económicos, para elegir los hoteles con las famosas aplicaciones de búsqueda salen muy bien de precio y los trayectos por la ciudad y alrededores se pueden hacer perfectamente en metro y si no, en taxi mediante la app Yandex Taxi, que es parecida a Uber.

Durante el mes de Diciembre y Enero encontré vuelos con aeroflot de ida y vuelta a Moscú por  solo 149 €, a la que entramos en Febrero los precios se doblaron, así que como nos decidimos a finales de Febrero acabamos pagando el doble, pero a nosotros siempre nos cuesta un poco decidirnos a reservar con tanta antelación.

Los vuelos al final los hicimos con Alitalia, la ida de Barcelona a San Pertersburgo vía Roma y regreso de Moscú a Barcelona también vía Roma. Para los hoteles como he dicho, siempre podemos recurrir a las famosas webs de reserva, pero en nuestro caso acabamos reservándolos mediante  nuestra amiga que trabaja en una agencia de viajes, ya que al estar tan cerca de las fechas de salida los precios eran muy similares, además como queríamos visitar las poblaciones de alrededor de Moscú, el llamado anillo de oro, de esta manera nos lo organizaba también ella. En caso de que queráis contratar a parte la ruta del anillo, hay varias empresas que lo ofrecen, entre ellas : getyourguide, civitatis,  expresstorussia, etc.

Los hoteles elegidos fueron el Sokos Hotel Vasilevsky en San Petersburgo y el Holiday Inn Suschevsky en Moscú.

Para el tren de San Petersburgo a Moscú estuvimos dudando si coger el diurno o el nocturno, la ventaja del nocturno es que ganábamos casi un día en San Pertersburgo, pero es mucho más lento y estás toda la noche en el tren con la dificultad a veces de dormir bien, por contra el diurno es un tren rápido que en cuatro horas llegas al destino, además en este caso ganábamos una tarde en Moscú, así que al final nos decidimos por el diurno.

Antes de nada tramitamos los visados para la entrada en Rusia que hay que hacerlo con tiempo, además es bastante caro, unos 75 Euros y si lo haces con  poco tiempo el precio se dobla.

He de decir que antes de haber estado en Rusia, nos daba un poco de reparo el tema de la seguridad, por algunos comentarios de amigos que la habían visitado hacía muchos años atrás, las posibles dificultades en el transporte y multitud de dudas que te surgen al ir a un país del que teníamos pocas referencias, pero una vez hemos regresado de Rusia, os puedo asegurar, que nos hemos encontrado muy seguros en todo momento, paseando por todas sus calles, además la gente es muy amable y educada.


15 de Abril 2019

Por fin llego el día de inicio del viaje, para llegar al aeropuerto utilizamos nuestro propio coche y lo dejamos en el aparcamiento de la T1 aprovechando la oferta que hacen para larga estancia, es muy cómodo y más barato que ir y regresar en taxi.

Por suerte el vuelo salio puntual de Barcelona, justo a las seis y media de la madrugada, el trayecto hasta el aeropuerto de Fumicino tiene una duración de 1 hora y 50 minutos, que acostumbrados a vuelos más largos se nos paso en un abrir y cerra de ojos,  bueno más cerrados que abiertos porque a esas horas teníamos bastante sueño, la espera en Roma fue de cuatro horas que aprovechamos para comer algo en uno de los múltiples restaurantes de que dispone el moderno aeropuerto y a tomarnos un “expresso” para despejarnos un poco.

El segundo trayecto hasta San Petersburgo tuvo una duración de tres horas y cuarenta minutos, en este si que nos dieron almuerzo, pero como acabábamos de comer en Fumicino no lo aprovechamos mucho. Llegamos sobre las cuatro y media de la tarde a nuestro destino.

Como teníamos contratado el transporte al hotel, nos recogieron en un monovolumen y  nos llevaron por la avenida Prospekt de Moscú de diez kilómetros de largo hasta el centro de la ciudad, durante el trayecto ya nos fuimos haciendo una idea del estilo de vida de la ciudad, el hotel elegido era el Sokos Hotel Vasilevsky, situado bastante céntrico, relativamente cerca del Museo del Hermitage, con buenos servicios y dos restaurantes en su planta baja, uno más caro y otro tipo pub irlandés más económico.

Una vez instalados en el hotel, salimos a hacer nuestra primera incursión en tierras rusas. Nuestra intención era llegar hasta el destructor Aurora situado en el otro extremo del centro de la ciudad.

Iniciamos el recorrido por la avenida Leytenanta Shmidta embankment que transcurre por la orilla de río Néva, como íbamos por la acera que estaba justo al lado del río nos encontramos con el primer puente, al no encontrar un paso de peatones cercano, teníamos que retroceder un buen trozo para encontrar el semáforo, así que decidimos cruzar el puente y así íbamos viendo los magníficos edificios de la otra orilla, ciertamente en ambos lados del caudaloso río está lleno de preciosos palacetes.

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Seguimos por la otra orilla por la calle English Embankment en dirección al Museo del Hermitage, al ser primavera el sol estaba bastante bajo dando un color precioso a los palacios que nos encontrábamos por el camino.

Una vez llegamos al Hermitage volvimos a cruzar el río por el puente que está justo frente al museo, llamado el puente del palacio.

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Museo del Hermitage

Una vez estuvimos en la otra orilla y siempre orientándonos con la app de el maps.me continuamos hacia la fortaleza de San Pedro y San Pablo, que dejamos a la derecha, no sin antes hacerle varias fotos a sus tejados con la  punta dorada, pasamos frente al museo de la guerra de camino hasta el crucero Aurora donde hay unos camiones lanza misiles en su patio, al final del paseo llegamos por fin al Crucero Aurora, el cual es todo un símbolo de la revolución comunista, un disparo de su cañón fue la señal para el inicio del asalto al Palacio de Invierno y el inicio de la revolución.

Justo al llegar el sol se estaba escondiendo en el horizonte, dando unos bonitos colores de fondo.

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Crucero Aurora

Para regresar nos acercamos a la estación de metro de Gor’kovskaya  situada frente a la preciosa mezquita de San Petersburgo que tiene un parecido similar a las de Utzbehistán, dicen era la mezquita más grande de Europa a principios del siglo XX, con el minarete más alto de los dos que tiene de 49 metros, y su única cúpula que mide 39 metros de alto.

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mezquita de San Petersburgo

El metro de San Petersburgo tiene un precio de 45 rublos, para pasar te dan unas fichas que debes introducir en el torno, a nosotros nos costó un poco entenderlo, porque pensábamos que teníamos que pasar el tíqué que nos habían dado con un código de barras por el lector, ya que  las fichas,  como eran igual que el cambio que me dieron me las había guardado en el bolsillo, hasta que una chica nos dijo “tokens, tokens “, comprendimos que nos habían dado algún tipo de ficha, saque las monedas que me habían devuelto de cambio y ahí estaban.

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El metro de San Petersburgo como debe pasar por debajo del río Nevá es tremendamente profundo, superando los 100 metros de profundidad, creo que no habíamos estado es ninguno que estuviera tan abajo, la escalera mecánica era interminable, casi puedes hacer una siesta al bajar.

Una vez llegamos a la parada de metro de Vasileostrovskaya,  justo al salir, estábamos  frente la calle peatonal Liniya Vasil’yevskogo Ostrova,  donde están situados muchos restaurantes, como era la hora de cenar nos habían aconsejado los restaurantes  Tepemok,  que son de comida rápida típica rusa, la verdad nos gustó mucho y nos salió muy económico .

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Regresamos al hotel a descansar de un día tan largo.

16 de Abril

Día completo para visitar San Petersburgo, como los museos abrían bastante tarde no hacia falta madrugar mucho así que salimos del hotel sobre las 9h y visitamos una iglesia cercana al hotel para empezar a hacer boca, situada justo frente a río Nevá, llamada Tsercov Uspeniya, al entrar pudimos ver a los fieles situados de pie rezando, mientras el cura hacia sus plegarias en un lateral de la capilla. Casualmente frente a la iglesia, en la orilla del río había un pequeño astillero con un submarino.

Aproximadamente a las diez de la mañana, nos dirigimos al museo del Hermitage, uno de los mayores museos de antigüedades y pinacotecas del mundo, el complejo está formado por seis edificios, entre ellos el antiguo Palacio de invierno de los zares, el museo estaba situado a la otra orilla del río de donde teníamos el hotel.

Una vez llegamos a la inmensa plaza frente al museo, nos hicimos las fotos de rigor y nos dirigimos hacia la entrada, como teníamos  la visita contratada con guía,  pudimos adelantar a los que estaban haciendo la larguísima cola para entrar, alguna ventaja teníamos que tener al contratar la visita guiada.

Una vez dentro, primero nos hicieron dejar las chaquetas en el guardarropa, que por cierto son gratuitos, al preguntarle a la guía el precio se reía, no entendía que en nuestro país nos hagan pagar por dejar las chaquetas en un guardarropa.

Ya preparados con las cámaras entramos a la primera sala, el edificio en si ya es precioso, pero además hay una cantidad exagerada de cuadros, en nuestro caso nos fueron explicando los más interesantes o representativos de la exposición, el recorrido tuvo una duración de dos horas y media, tiempo más que suficiente para la visita a no ser que seas estudiante de arte, en ese caso te puedes estar todo el día admirando las obras de arte, ya que hay una cantidad abrumadora de ellas.

Los horarios del museo son de 10:30 a 18:00 horas, menos miércoles y viernes que cierran a las 22 horas, el precio de la entrada es de 600 rublos y el primer jueves de cada mes la entrada es gratuita, la web para comprarlas :  https://www.hermitageshop.org/tickets/ , si queréis hacer la visita guiada en español sin colas se puede comprar en Civitatishttps://www.civitatis.com/es/san-petersburgo/visita-museo-hermitage/

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Al salir fuimos a comer en un restaurante frente a la catedral de la sangre derramada, la cual es una maravilla por cierto, lastima que la torre más alta la estaban restaurando en ese momento.

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iglesia de la sangre derramada

El restaurante, sin ser nada especial, nos ofrecieron una gran variedad de comida típica rusa, con la sopa de remolacha incluida por supuesto.

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Sopa de remolacha

Después de comer nos dirigimos hacia la isla de Zayachi  donde visitamos la fortaleza de San Pedro y San Pablo, de camino nos detuvimos un momento una vez cruzado el puente en Birzhevoy Skver, donde están las torres con las quillas de los barcos y las enormes antorchas en su parte superior, desde este punto se pueden hacer unas fantásticas fotografías del río y los edificios de sus orillas. Al lado del puente hay un gran velero de madera que es un restaurante construido hace pocos años, pero que le da mucho encanto al lugar.

En la fortaleza una vez cruzado el arco de entrada, iniciamos la visita en la plaza central totalmente adoquinada, con los majestuosos edificios a su alrededor y con el dorado tejado de la catedral acabado e una enorme aguja de 123 metros de altura. La fortaleza era la ciudadela antigua de San Petersburgo.

Pasamos al interior de la catedral, decorada con unas preciosas lamparas y paneles forrados con pan de oro, en la catedral descansan los restos de la mayoría de los  emperadores y emperatrices rusos desde Pedro el Grande hasta Nicolás II,  (que es el último zar ruso que fue ejecutado junto con su mujer e hijos  durante la revolución de 1917), en el mausoleo nos hicieron una demostración de canto ortodoxo ruso muy peculiar. El horario es de 10:00 a 18:00 horas y el precio de la entrada es de 550 rublos, la web del museo : https://www.spbmuseum.ru/

Para la  siguiente visita nos dirigimos hacia la Catedral de San Nicolás de los marinos, pintada en unos bonitos colores blanco y azul, supongo que está restaurada de hace poco ya que se veía muy bien conservada, construida entre 1753 y 1762 en estilo barroco pero conservando los elementos tradicionales de las iglesias ortodoxas, formada por dos iglesias superpuestas y un campanario de cuatro pisos, esta catedral fue de las pocas que no fue cerrada durante el gobierno del Sóviet. El horario es de 7 a 19 horas.

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Catedral de San Nicolás de los marinos

Al salir de la catedral fuimos hacia la estación de metro más cercana que era la parada de Sennaya y nos dirigimos hacia la parada de Gostinyy dvor para la siguiente visita del día.

Cerca del metro se sitúa el museo Fabergé,  (Fontanka river embankment, 21)  del famoso joyero que hacia los huevos repletos de piedras preciosas y con pequeñas reproducciones dentro de ellos, es decir unos huevos kinder para ricos. La visita es bastante interesante, al no ser excesivamente grande, en unos cuarenta y cinco minutos ya lo habíamos visto todo. El horario es de 10 a 20:45 horas y el precio de la entrada es de 450 rublos

Al salir del museo, que está situado frente al río Fontanka, habían la paradas de los barcos para los tours por los canales, pero en nuestro caso preferimos pasear por la ciudad a pie, así que tomamos la enorme avenida Nevsky, famosa por ser el eje comercial más importante de San Petersburgo, como eran las seis de la tarde coincidió con la salida del trabajo de la mayoría de ciudadanos, por lo que estaba la avenida abarrotada de gente.

Visitamos algunas tiendas, muy curiosas las de caviar con pequeños esturiones en peceras, pasamos frente a la catedral de Kazan, fue un paseo muy agradable, mientras se iba poniendo el  sol, pasamos frente al museo del Hermitage en dirección al puente del Palacio y paseamos por la orilla del rio Nevá hasta llegar al hotel, donde después de descansar un  poco cenamos en su Pub irlandés unas ricas hamburguesas.

17 de Abril 

Este día teníamos contratada la visita al Palacio de Verano o Palacio Peterhof, esta situado a unos 40 Kilómetros de San Petersburgo, durante el recorrido pasamos por la zona nueva de la ciudad y después frente a la residencia del presidente de Rusia. Sinceramente creo que es mejor ir en taxi ahora que hemos estado, ya que puedes salir mas temprano. En nuestro caso nos recogió el autobús a las diez de la mañana, lo que conllevó llegar al palacio cuando ya había una buena cola para entrar repleta de turistas chinos. El horario de invierno es de 10 a 18 horas y en verano de 9 a 19 horas, el precio de la entrada del palacio y los jardines es de 1100 rublos. Aquí dejo su pagina web : https://en.peterhofmuseum.ru/

Tras más de media hora de cola pudimos entrar al Palacio, como es costumbre en el país, dejamos las chaquetas y nos pusimos unas fundas en los zapatos para no rallar el parqué.

El Palacio es muy al estilo francés imitando a los de Versalles, que era la referencia en esa época, los salones están recargados de tallados y molduras cubiertos de pan de oro con decenas de lamparas de cristal espectaculares. Durante la visita nos hicieron ir relativamente rápidos pues aquel día habían bastantes visitantes, incluso en alguna de las salas más pequeñas no dejaban ni hacer fotos para que no interrumpiéramos la circulación.

Al salir del Palacio nos dejaron solo 15 minutos para pasear por los jardines lo que encontré muy poco tiempo, aunque el jardín es relativamente pequeño, creo que media hora abría sido un tiempo más correcto. Los jardines están situados frente al golfo de Finlandia, en ellos hay varias fuentes con multitud de figuras doradas y un canal central que desemboca en el mar, el cual recorrimos por la orilla hasta la desembocadura y regresamos por el otro lado.

De regreso a la ciudad, comimos en un restaurante tipo grill americano situado en la avenida Nevsky, parece que a los rusos les gustan bastante los restaurantes americanos, pues en la avenida había varios uno al lado del otro.

Después de comer nos dirigimos a la estación de metro más cercana que era la Nevskiy prospekt, cambiamos de linea en Ploshchad’ Vosstaniya, para desplazarnos hasta Ploschad’ Aleksandra Nevskogo, que es donde está el monasterio Monasterio Alejandro Nevski,  en el cementerio situado a su lado llamado cementerio Tijvin, están enterrados varios personajes ilustres de Rusia, entre ellos, Tchaikovsky, Nikoli Rimsky-Korsakov, y varios más, por ello le llaman también el cementerio de los artistas.

Regresamos al metro para ir a la parada de Chernyshevskaya,  tras un paseo de una media hora, cruzando el bonito parque de Tavricheskiy Sad, llegamos a la  Catedral de Smolny, el paseo es muy agradable hasta llegar a la catedral, Smolny hace poco que se devolvió a los feligreses para celebrar el culto, ya que antes se usaba como sala de conciertos, por ello estaba recién restaurada toda blanca por dentro y le faltaban algunos iconos, pero igualmente es preciosa. Web : http://smolnyspb.ru/

Para regresar al metro lo hicimos por una calle colindante llamada Shpalernaya ulitsa, de esta manera no repetíamos el mismo recorrido que a la ida.

De allí nos fuimos hasta la parada de Admiralteyskaya, cerca de la catedral de San Isaac, que por cierto coincidió con un precioso atardecer, para ir a cenar a un restaurante que nos recomendó nuestra amiga Sara que había estado en Diciembre, llamado Teplo, situado en la calle Bol’shaya Morskaya Ulitsa, 45, dentro de un patio interior que comparte con un bar, es un bonito restaurante de comida tradicional rusa, decorado con encanto, con el personal muy amable y la comida muy sabrosa, el precio es correcto sin ser excesivamente económico.


Regresamos al hotel andando para seguir admirando las luces de la ciudad.

18 de Abril

Como este día teníamos el trayecto de tren diurno a Moscú, disponíamos de toda la mañana para pasear un poco más por la ciudad, así que nos dirigimos andando hacia la Catedral de la sangre derramada para visitarla por dentro, llegamos quince minutos antes de que abrieran, así que nos pusimos a la cola, por suerte solo habían unas diez personas esperando, la entrada tiene un precio de 250 rublos, abren a las diez y media de la mañana hasta las seis de la tarde web: http://eng.cathedral.ru/.

Al entrar a la catedral nos quedamos boquiabiertos, es una maravilla, con sus preciosos mosaicos inundando todo el interior, al ser la primera de este estilo que veíamos nos hicimos un hartón de hacer fotos y vídeo. De todo el viaje quizás es la más alucinante, ya que si bien las demás tiene unos frescos que inundan el interior de las catedrales, en este caso son  mosaicos, lo que les confiere un brillo y una intensidad de color más intenso.

Nos acercamos paseando a la Catedral de Kazán, la principal del la ciudad, que ya habíamos visto por fuera, destaca su gran columnata compuesta de 96 columnas,  así que visitamos  también su interior, la entrada es gratuita, su decoración es en mármol de color verde oscuro, con columnas grises, en su parte principal  se encuentra el milagroso icono de Nuestra señora de Kazán.

Al salir cogimos el metro y nos fuimos a la catedral de San Isaac, una de las más grandiosas de la ciudad, que está cerca de la estación de Admiralteyskaya, para subir hasta su mirador de la Torre y visitar su interior que actualmente es un museo de la numismática.

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catedral de San Isaac

La entrada tiene un precio de 300 rublos el museo y 200 rublos la torre. Primero subimos a la torre la cual tiene una fantásticas vistas de 360 grados de la ciudad,  a continuación visitamos su interior que está repleto de mármoles, dicen se emplearon 43 tipos diferentes de minerales para su decoración y más de 100 kilos de oro.

Regresamos paseando al hotel para esperar el transporte a la estación de tren.

Una vez en la estación, nos estaba esperando nuestro tren “Sapsan”, que significa halcón peregrino, para llevarnos a Moscú, donde teníamos reservadas un par de butacas para el trayecto. El tren diurno es de alta velocidad, de la casa Siemens por cierto, en cuatro horas nos llevó a Moscú, un trayecto interesante pues pudimos ver los cambios de paisaje de las zonas más urbanas a las más rurales.

Creo fue una buena elección ya que al día siguiente coincidimos en las visitas con otros viajeros que habían elegido el tren nocturno y estaban casi todos destrozados y somnolientos, ya que habían dormido muy poco.

En nuestro caso cuando llegamos a Moscú nos trasladaron al hotel el Holiday Inn Suschevsky, donde dejamos el equipaje y salimos en busca de un restaurante, labor algo difícil ya que el hotel se encontraba a la afueras y solo habían sándwicherias, un centro comercial con un burger king y poco más.

19 de Abril

Día completo en Moscú, para este día teníamos contratada la visita panorámica de la ciudad, así nos hacíamos un poco de idea de la situación de los puntos turísticos para recorrerlos después más tranquilamente por nuestra cuenta.

Nos recogieron a las nueve de la mañana y nos llevaron al primer punto de interés turístico, que no podía ser otro que la plaza roja, tan solo al bajar del autobús nos encontramos con la Catedral de San Basilio, imagen característica de la plaza, con sus famosas cúpulas, que parecen sacadas de una película de Aladín, entramos en la plaza roja  que sin bien es bastante grande yo mes esperaba lo fuese más, la culpa la tienen los documentales que cuando filman utilizan esos objetivos con gran angular, haciendo que todo parezca inmenso.

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la plaza roja

La plaza roja es igualmente impresionante, con el Kremlin y la tumba de Lenin en un lateral, que por cierto estaba cerrada, la catedral de San Basilio en otro, el centro comercial Gum frente al Kremlin y el Museo Estatal de Historia en el otro extremo.

Sinceramente antes de ir a Rusia, me imaginaba que su capital sería una ciudad más dejada y sucia, pero sorprendentemente nos encontramos con una ciudad extremadamente limpia, moderna y con unos moscovitas muy amables y educados.

Paseamos por la plaza durante un buen rato y entramos en el centro comercial Gum, al salir por la puerta más cercana a San Basilio regresamos al autobús para dirigirnos  a la única colina de Moscú, llamada colina de los Gorriones, conocida también como colina de Lenin entre 1935 y 1999,  donde pudimos ver una fantástica vista de la ciudad, no es muy alta ( 230 metros) pero suficiente para tener unas buenas vistas. Justo al lado izquierdo del mirador hay una pequeña iglesia interesante de visitar.

Para acabar la visita nos llevaron al famoso metro de Moscú, donde nos enseñaron algunas de sus estaciones mas bonitas, dicen tienen 42 estaciones catalogadas por la Unesco, la profundidad de algunas estaciones es de más de ochenta metros, pudiéndose usar en caso de ataques aéreos, al igual que en el caso del metro de San Petersburgo las escaleras mecánicas son larguísimas, iniciamos la visita en la estación de Smolenkaya, forrada de mármol blanco, continuamos con la Novokuznetskaya que tiene bonitos frescos de la época comunista, con el trigo y los campesinos. La siguiente fue Plóshchad Revolutsii, en la plaza de la revolución, con las famosas 76 figuras de bronce del escultor M.G. Mánizer., Las esculturas están instaladas cronológicamente desde los acontecimientos de octubre de 1917 hasta el diciembre de 1937. Imaginad si son famosas la estaciones, que nos encontramos a unos novios haciendo el reportaje fotográfico de la boda en la estación. Terminamos en otra estación donde habían unos mosaicos en los techos representando la vida soviética, pero tuve el fallo de no apuntarme el nombre, creo era la Slavyansky Bulvar, pero no estoy seguro.

Al salir de la estación de metro fuimos a comer a un restaurante Ucraniano llamado “Mapac”, con una decoración típica al igual que su comida, estuvo muy bien, buen servicio, rápido y comida correctamente elaborada.

Estuvimos mirando con el maps.me a ver que lugar visitar que no estuviera excesivamente lejos desde donde estábamos y decidimos ir al Bunker 42, salimos del restaurante y nos fuimos paseando, admirando las vistas de la ciudad, hasta el Bunker 42, a una media hora andando.

Bunker 42 está situado en la calle 5-Y Kotel’nicheskiy Pereulok, 11, es un búnker antinuclear de la época de la guerra fría, que actualmente lo ha comprado una empresa privada y hace visitas guiadas. Llegamos justo cuando empezaba una visita en inglés, el precio de la entrada es de 2200 rublos, algo caro pero es una visita interesante. Se bajan 18 pisos por unas escaleras y una vez abajo empieza la visita por los túneles, salas de comunicaciones, salas de reuniones, etc., nos gusto mucho, el único inconveniente es que después hay que subir los 18 pisos, para las personas que están mal del corazón o tienen algún impedimento disponen de ascensor, su horario es de la una del mediodía a once de la noche.

Al salir nos dirigimos a la parada de metro más cercana que era la de Taganskaya, por cierto, comentar que el metro de Moscu tiene un precio de 55 rublos por viaje, pero si adquieres la tarjeta de transporte recargable cada viaje tiene un precio de 38 rublos, nosotros compramos la tarjeta que tiene un coste de 50 rublos de depósito, que te los retornan cuando la devuelves, la recargamos con 200 rublos y bajamos hasta la estación de metro que, como ya he comentado,  al igual que las de San Petersburgo están a una profundidad brutal.

Fuimos hasta la parada de VDNJ, donde hay el parque de La exposición de los logros de la economía nacional, dicen es uno de los mayores espacios permanentes de feria de muestras del mundo. Empezamos el recorrido con el monumento a los conquistadores del espacio, que se inauguro en 1964, hecho enteramente de titanio de 107 metros de altura con un cohete en su punta, es realmente espectacular y muy bonito, bajo su base esta alojado el Museo de los cosmonautas. Paseamos por la exposición que está compuesta por varios edificios emblemáticos representativos de las antiguas repúblicas soviéticas, actualmente algunos en plena restauración.

Al fondo de la inmensa avenida nos encontramos con el nuevo museo dedicado a los viajes espaciales, el pabellón espacial, abierto desde Abril del año pasado, su horario es de once de la mañana a  diez de la noche, como disponíamos de tiempo, entramos para visitarlo, tiene un precio de 500 rublos, es una exposición moderna e interesante, con replicas de la estación Mir, los trajes espaciales de todas las épocas, con una esfera gigante led representando a la tierra. Unos compañeros de viaje visitaron el de debajo del monumento y también dijeron que estaba muy bien, sinceramente no se cual aconsejar.

En el parque de exposiciones también hay un oceanografico recién estrenado el Moskvarium abierto de diez de la mañana a diez de la noche y varios edificios de la muestra de las repúblicas que los están restaurando, hay algunos realmente preciosos, como el de Uzbekistán.

Regresamos al hotel a refrescarnos un poco, ya que coincidió que estos días hacia más calor de lo habitual y cenamos un sándwich en uno de los restaurantes cercanos.

Nos ofrecieron de contratar la visita nocturna a la ciudad, nos lo pensamos un poco pero como estábamos cansados de andar la cogimos, tenia un precio de 40 euros, es un poco cara pero bueno, hacerla por nuestra cuenta con el metro nos resultaba fatigoso.

Nos recogieron a las 20:30h con un autobús  e iniciamos el recorrido, a parte lo que fuimos viendo desde el autobús, pasando por las avenidas principales, paramos en la orilla de río bajo uno de los rascacielos de la época de Stalin, el Kotelnicheskaya Embankment , con vistas a La Casa Blanca, sede del gobierno, a continuación hicimos una parada en la plaza de la Victoria cerca del arco de triunfo, después frente a la Catedral de Cristo Salvador de Moscú, también frente al ayuntamiento y por último, como no, en la plaza Roja, donde visitamos los almacenes Gum totalmente iluminados.
Regresamos al hotel.

20 de Abril

Iniciamos el día con la visita al Kremlin, la parada de metro que teníamos más cercana viniendo desde el hotel es Kitay-gorod  y desde otras lineas la Teatral’naya, tras una cola de media hora aproximadamente en el Jardín de Alejandro, pasamos los controles de seguridad y entramos a la famosa fortaleza. Consta de cuatro palacios y cuatro catedrales, rodeados por la Muralla y el horario es de 10 a las 17 horas.

Compra de tickets en : https://tickets.kreml.ru/en/#id=1

Coincidió que este día hacían un desfile de los cadetes de la academia, así que aprovechamos mientras todo el mundo miraba el desfile a visitar las tres catedrales tranquilamente, a cual más hermosa, lástima que no dejan fotografiar su interior.

Al salir de la última todavía vimos un poco de desfile y seguimos con la visita de los alrededores, donde nos encontramos con el cañón mas grande de treinta y ocho toneladas, construido en 1586, pero totalmente inútil ya que nunca pudo disparar sus gigantes balas de 890 milímetros. También la campana más grande de 210 toneladas del 1735, que nunca pudieron utilizarla y encima se le partió al sacarla del molde.

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Al salir del Kremlin comimos en un restaurante cercano, hay una gran variedad para elegir  y posteriormente cruzamos la plaza roja hasta la Catedral de San Basilio para visitar su interior, construida en 1560 por orden de Iván el terrible, la entrada tiene un precio de 500 rublos que compramos en la taquilla que esta justo al lado, su interior sorprende porque parece más un fuerte militar que una catedral, con infinidad de recovecos y pequeñas salas.

Al salir de la catedral entramos en el parque Zaryadye para ir a la pasarela de cristal sobre el río, situada en estos bonitos jardines de reciente construcción, donde antes estaba el hotel Rossiya, desde la pasarela de tienen unas magnificas vistas del Kremlin y del paso del río por la ciudad.

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parque Zaryadye

Paseamos por la orilla del río hasta la Catedral de Cristo Salvador de Moscú e intentamos entrar pero había una cola muy larga y decidimos no entrar.

Como estábamos cerca de la parada de metro llamada Kropotkinskaya, cogimos el metro y nos bajamos en la estación Arbatskaya, donde recorrimos la famosa calle comercial Arbat, llena de tiendas sobretodo de souvenirs, en la calle hay dibujantes de caricaturas, también nos encontramos con unos hare krishna muy animados cantando y bailando.

Seguimos hasta llegar al final de la calle donde nos encontramos con otro de los rascacielos de la época soviética, el ministerio de asuntos exteriores, en la esquina contraria está la parada de metro Smolenskaya, que tomamos para ir a la estación de Pushkinskaya, para pasear por los jardines cercanos a la estatua dedicada al novelista ruso Aleksandr Sergueyevich Pushkin, el cansancio iba haciendo mella en nuestros  cuerpos, así que entramos en el Café Pushkin (Tverskoy Boulevard, 26), donde tienen unos pasteles y pastas exquisitas, junto con zumos o infusiones, en nuestro caso elegimos la Napoleón y una de chocolate especialidad de la casa, riquísimas, si alguna vez vais al café, sobretodo visitad también  los baños que están situados en el hotel, todo puro lujo.

Ya recuperadas las fuerzas, fuimos paseando descendiendo por la avenida Tverskaya hasta llegar al famoso teatro Bolshói donde nos hicimos algunas fotos, continuamos zigzagueando por sus calles comerciales de tiendas de lujo, están todas, sobretodo en la avenida Kamergerskiy pereulok.

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teatro Bolshoi

En la plaza Lubianka está la que es considerada la tienda de juguetes más grande del mundo, fue abierta en 1957, los almacenes están repletos de tiendas y un centro de ocio ocupando cuatro plantas, son los llamados almacenes Detskiy Mir, entramos para ver lo que había en sus múltiples departamentos, es una tienda muy curiosa, cada hora hacen un espectáculo con proyecciones sobre su gran reloj, dicen que es la maquinaria de reloj más grande del mundo, más incluso que la del Big Ben, el espectáculo dura casi diez minutos. Al llegar a la planta superior donde están los cines y restaurantes, subimos a su terraza, que tras previo pago de 50 rublos pudimos tener unas vistas de la ciudad de noche, que si bien no son espectaculares, están realmente bien. Al salir paseamos por la calle comercial peatonal Nikolskaya donde estaban tocando varios grupos de música que lo hacían muy bien,  hasta llegar a la plaza roja.

Para cenar fuimos al centro comercial Okhotny Ryad, muy cerca de la plaza roja,  donde hay una vidriera del mapa mundi en una de sus cúpulas, el restaurante elegido fue uno de una cadena que tienen una vaca decorativa en su entrada, llamados Mu- Mu, es muy grande con muchas mesas, la comida muy sencilla, pero económica, no me gusto demasiado, si lo podéis evitar mejor. Regresamos al hotel en el metro que ya lo teníamos por la mano.

21 de Abril

Día en el que teníamos contratada la visita al Monasterio de Sergiev Posad, fundado en el año 1337 por el santo Sergio de Rádonezh, el recorrido en autobús es de pocos kilómetros, unos 75 kms. aproximadamente, pero largo en el duración, unas dos horas, ya que había mucho trafico y bastantes obras en la autovía.

Nos dejaron en el aparcamiento que está justo frente al monasterio que está considerado el centro de la espiritualidad de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Empezamos la visita enseguida de todas sus preciosas iglesias,  muy diferentes entre ellas, fue muy interesante compartir la visita con los feligreses que están constantemente rezando ante sus iconos, a la entrada del recinto vendían flor de sauce, que se ve es típica de pascua y también unos pasteles parecidos a una panacota con azúcar glaseado por encima.

Las Iglesias, templos  y catedral tienen multitud de preciosos frescos en paredes y techos, ataúdes con los restos de santos e iconos como el de La Trinidad obra de Andréi Rubliov en el siglo XV, considerado el más grande iconógrafo de Rusia, todos ellos forrados con pan de oro. Dentro del monasterio hay una fuente de agua milagrosa en la cual había una fila de devotos para beberla, nuestra guía no nos aconsejó beberla por si no nos sentaba demasiado bien.

El conjunto arquitectónico es precioso y muy interesante, consta de cincuenta edificios de los cuales destacan la Iglesia en honor a la Descendencia del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, la Catedral de la Asunción, el Templo de los Monjes Zosima y Savvaty Solovetsky, la Capilla de la asunción sobre el pozo, la iglesia del icono de la Madre de Dios Hodegetria, la Iglesia de los Smolensk Icono de la Madre de Dios Hodegetria y la Iglesia de la Natividad de San Juan Bautista.

Al salir nos acercamos a las tiendas que hay cerca para comprar algún recuerdo de la visita a Rusia, las más interesantes están después de pasar el túnel que esta debajo de la carretera. Comimos en el restaurante que hay justo frente al monasterio, una comida muy correcta y con buen servicio.

De regreso a Moscú, tomamos el metro hasta la estación de nombre Kashirskaya, para llegar a la entrada sur del parque Kolomenskoye, donde paseamos desde el sur hasta el norte, es una maravilla, con varias iglesias, templos y una reconstrucción del palacio de madera del palacio del Zar Alexey Mihailovich, el padre de Pedro I, la entrada tenia un precio de 400 rublos, pero no entendí muy bien porque, pero ese día era gratis, todo y que es una reconstrucción la visita es muy interesante y recomendable, el edificio ha sido declarado patrimonio por la Unesco. Paseamos tranquilamente por el parque situado a orillas del río Moscova, hasta llegar a la Iglesia de la Ascensión del Señor, seguimos el paseo hasta el Museo de Arquitectura de Madera, una zona muy agradable y relajante frente a un lago creado por un ensanchamiento del río Moscova que coincidió con la puesta de sol.

Salimos del parque por el lado Norte, cruzando un pequeño parque de atracciones,  donde está la estación de Kolomenskaya, y nos fuimos hasta la parada Plóshchad Revolutsii, situada cerca del teatro Bolshói.

Una vez en la zona, me hacia curiosidad visitar el museo de las recreativas soviéticas de los años 80 y 90, situado en la calle Ulitsa Kuznetskiy Most, 12, ,la entrada tiene un precio de 450 rublos, con la entrada te dan varias  monedas de la época para que juegues con todas las recreativas que quieras, es muy curioso ver lo toscas que eran esas máquinas y la inventiva que tenían para que fueran emocionantes.

Al salir del museo fuimos a cenar en el restaurante que habían al girar la esquina se llama Il Forno y como habréis imaginado es de comida italiana, precios de Barcelona o sea unos 25€ por cabeza, pero con un servicio excelente y buena comida.

Después de cenar nos acercamos a la calle Tverskaya St, 14, donde hay un famoso supermercado dentro de un palacete para verlo y hacer unas fotos, se llama Eliseyevskiy, es muy curioso estar dentro de un edificio tan elegante y que sea un supermercado de 24 horas.

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Eliseyevskiy

Tomamos el metro en la parada Pushking y regresamos al hotel, para descansar y preparar las maletas pues al día siguiente nos íbamos al anillo de Oro.

22 de Abril

Después de desayunar, hicimos el check out del hotel. A las 9 de la mañana nos paso a recoger una minivan para empezar el recorrido del anillo, en este caso coincidimos con una pareja de Barcelona, o sea eramos solo cuatro los que íbamos hacer todo el recorrido, como he comentado antes la excursión la contratamos desde Barcelona en la agencia de nuestra amiga, pero hay varias opciones para contratarla por Internet a través de varias empresas : getyourguide, civitatis,  expresstorussia …

Nuestro primer destino fue Rostov, tras unos 200 km. de trayecto, una cuatro horas de coche,  llegamos a Rostov una de las ciudades más antiguas de Rusia a orillas del lago Nero.

Lo primero que hicimos al llegar fue un corto paseo por la orilla del lago, la ventaja de ser un grupo tan reducido es que podíamos elegir que queríamos hacer, así que decidimos el paseo para estirar un poco las piernas, como nuestra guía era un poco mayor nos espero en la parte alta, mientras nosotros bajamos a recorrer algunas calles flaqueadas con bonitas casas de madera.

Una vez en el Kremlin de Rostov, empezamos la visita cultural con las explicaciones de la guía, la fortaleza tiene un patio interior con un pequeño lago donde nadan los patos. Los edificios combinan la arquitectura religiosa y militar,  consta de cinco iglesias y dos palacios el rojo y el blanco, el conjunto es realmente precioso. Lastima que el interior de la iglesias no se hayan podido restaurar del todo todavía. También hay un pequeño museo con esmaltes, artesanía típica de la zona y coronas de los zares.

Para comer lo hicimos en el restaurante que está dentro del Kremlin, como de costumbre comida tradicional rusa a la cual ya nos estábamos acostumbrando.

Nos pusimos otra vez en marcha rumbo a Yaroslavl, situado a unos 60 km de Rostov, esta ciudad a orillas del río Volga, tiene declarado su casco histórico como patrimonio de humanidad. Iniciamos la visita en el Monasterio de la Transfiguración, una vez dentro nos encontramos en su plaza principal donde pudimos ver que el monasterio consta de la Catedral, que es el templo principal del monasterio, construido en el 1216, La Sagrada Puerta de principios del siglo XVI, El Refectorio que  consta de tres edificios y El Museo de Arte donde pudimos ver esculturas talladas en  madera y vestimenta de los curas ortodoxos de la iglesia Rusa.

Fuimos hacia la plaza Sovetskaya Ploshchad o plaza Sovietskaia, en centro de la ciudad, allí pudimos ver la  Iglesia del profeta Elias, financiada por los hermanos Skripin que comerciaban con joyas y perlas. En la misma plaza hay un par de edificios de la época soviética.

Paseamos por la avenida Demidovskiy Skver hasta llegar a el monumento de la Llama eterna en honor a los caídos en la guerra, situada frente a la Catedral de la Asunción o Uspenskiy Kafedral’nyy Sobor, reconstruida después que la dinamitaran los soviets, con sus cúpulas doradas, que a diferencia de las más antiguas no están forradas en pan de oro , si no de un material moderno que es una especie de aleación de titanio. Su interior, tal como nos tienen acostumbrados en este país, esta repleta de iconos y retablos dorados, con sus fieles rezando frente a las doradas puertas tras las que se  esconde el altar.

Justo en la parte trasera de la catedral nos encontramos con el mirador Lavka “Ya Lyublyu Yaroslavl'”, situado frente a los preciosos jardines en celebración de los mil años de la ciudad, en el extremo más cercano a la intersección de río Volga y el río Kotorosl, hay una estatua en honor a estos mil años. Nos estuvimos un buen rato disfrutando de las preciosas vistas.

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Parque del milenio de la ciudad

Nos desplazamos hasta el Museo de la Música y el Tiempo, una casia de ladrillo situada a orillas del Volga, creada a principios de los años 90 por el  ilusionista John Mostoslavskim,  según nos contaron, comenzó a recoger y coleccionar campanas, posteriormente  relojes, variedad de instrumentos musicales, fonógrafos, gramófonos y miles de planchas de hierro, es una visita interesante y entretenida.

Para hacer tiempo a que llegara la hora de cenar, hicimos un paseo para observar el paisaje a orillas del río Volga, llegamos hasta un encantador hotel flotante y regresamos hacia el centro, es curioso que en la zonas más sombrías todavía quedaban restos de nieve del invierno.

Para cenar lo hicimos en el restaurante que hay en el Museo de la Música y el Tiempo, una cena agradable con, como no, comida tradicional rusa. Después de cenar nos fuimos al hotel en este caso era el Park Inn by Radisson Yaroslavl, un hotel correcto, más al estilo para ejecutivos, situado al lado de la estación del tren de Yaroslavl.

23 de Abril

Sobre las ocho de la mañana salimos de Yaroslavl y nos dirigimos hacia Kostromá en la confluencia de los ríos Volga y el Kostromá,  a unos 90 kilómetros de Yaroslavl, lo que supuso unas dos horas de carretera más o menos, una vez en Kostromá iniciamos las visitas con el Monasterio de Ipatieavsky, fundado en 1330 por el príncipe Zajari Chet, a orillas del río Kostromá, es como un recinto amurallado. Al entrar en el monasterio le hicieron poner a mi esposa un pañuelo en la cabeza y una falda encima de los tejanos, un poco raro ya que al ir con pantalón largo no se el porque de la falda, una vez dentro, visitamos la iglesia, el museo e hicimos un paseo por el patio.

Al salir fuimos al Museo de Arquitectura de madera, situado en una preciosa zona boscosa, donde han reunido varias construcciones de madera de pueblos próximos, iglesias, isbas, “bania” (baños rusos), una de las más bonitas es la iglesia de la Virgen del pueblo de Jolm construida en 1552, también la isba de Erchov, del siglo XIX. Al ser temporada baja estábamos completamente solos, con nuestra guía y el guía local que nos hizo unas extensas explicaciones de las varias construcciones y de sus interiores.

Nos desplazamos al centro donde visitamos los puntos más interesante, comenzando por la estatua de Lenin en el parque central, la estatua está erigida encima de un pedestal que se había construido para situar un monumento a la familia Romanov. Al lado del parque están las galerías comerciales, con multitud de tiendas hoy en día la mitad cerradas por falta de clientes al haber menos habitantes. Según nos contó la guía cuando planeaban la distribución de las calles de Kostromá, Catalina II soltó su abanico que cayó abriéndose y así las calles de la ciudad van divergiéndose en rayos a muchas direcciones desde la plaza central, a modo de un abanico. Cruzando la calle principal nos encontramos con la plaza central de la ciudad, rodeada de preciosos edificios pintados todos ellos de color blanco y amarillo, destacando el edificio de los bomberos y su torre, la casa del teniente general Borschov construida en el 1824., donde se alojó el emperador Nicolás I de Rusia, actualmente  es el Juzgado de distrito.

Coincidió el día que estuvimos, con un mercado local de frutas y verduras que recorrimos de un extremo al otro, también entramos en el recinto del mercado central, donde pudimos ver una gran variedad de los productos locales que se vendían, nos gusta mucho visitar los mercados de comida local para hacernos una idea un poco más cercana de las costumbres alimenticias de cada país.

Finalizamos la visita en el monumento que hicieron en honor a los milicianos de la ciudad los cuales tuvieron un  papel muy importante contra la intervención polaca, destaca la leyenda de un leñador llamado Iván Susanin, quien cuando los polacos le dijeron que les llevara donde estaba el Zar Mijail, prometió llevarlos por un atajo directamente donde estaba escondido, los enemigos lo siguieron y los llevó tan adentro del bosque que fueron incapaces de salir muriendo de frío en aquella gélida noche de febrero.

Para comer nos llevaron a la Casa de Snegurochka, que según la tradición rusa es la nieta de Papa Noel,  que allí se llama Ded Moroz, es un poco turistada pero tiene su gracia, el restaurante está pintado de colores azul y blanco, con motivos navideños y estrellas de nieve, para comer nos pusieron, como de costumbre comida tradicional rusa. En el jardín estaba la casa de madera donde vive la nieta, la tal Snegurochka, al entrar nos dieron unos abrigos y entramos en la sala donde vive completamente rodeada de hielo a -15 grados centigrados, bebimos unos chupitos en vasos de hielo e hicimos las fotos y vídeo pertinentes, una visita divertida.

Antes de marcharnos de Kostromá, visitamos la iglesia de la resurrección de Debra, de color rojo con sus cúpulas gris verdoso y la torre del campanario blanca.

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iglesia de la resurrección de Debra

Con nuestro minivan pusimos rumbo a Suzdal a unos 190 kilómetros, que con algunas obras que encontramos durante el recorrido, tardamos casi tres horas en llegar. Con unos paisajes preciosos durante el recorrido al igual que los pequeños pueblos que nos fuimos encontrando.

Llegamos a Suzdal a la hora de cenar, justo en la puesta de sol, la población es una maravilla, situada a orillas del río Kamenka, con sus pequeñas casas de madera de múltiples colores, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1992, actualmente la ciudad es un importante centro turístico,  gracias al gran número de ejemplos de antigua arquitectura rusa, sobretodo la mayoría iglesias y monasterios, la verdad es que parece que la mitad de sus edificios sean iglesias.

Cenamos en una casa particular que preparan cenas para turistas un opción que nos gustó muchísimo, al poder relacionarnos con la población local, aunque nos nos entendamos demasiado, la cena la hicimos en la cocina de la propietaria, explicándonos los platos que nos ofrecía, un encanto de cena.

Para dormir teníamos también un hotel con mucho encanto, situado en la zona de las casas de madera y muy céntrico el Suzdal Inn, con las habitaciones forradas de madera, zona verde, sauna, etc. el mejor de la ruta.

24 de Abril

Nos levantamos relativamente temprano ya que el sol entraba por la ventana, así que nos fuimos a pasear por la encantadora ciudad, ya en la misma calle Ulitsa Vasil’yevskaya, del hotel estaba repleto de bonitas casa de colores con sus blancas ventanas enmarcadas como cuadros, hicimos un montón de fotos, justo antes de llegar a Torgovaya Ploshchad, que es la plaza del mercado principal, encontramos un parque donde habían múltiples figuras de madera de algún escultor local, con columpios de madera.

En la plaza del mercado que está frente a la avenida Lenin, están los comercios que todavía estaban cerrados al ser muy temprano, con iglesias por todos los lados , como he comentado antes, como la de nuestra señora de Kazán y la de la resurrección que están en el lateral de la plaza.

Pasamos por los arcos que dan paso a la parte trasera de la zona comercial, donde nos encontramos con unas vistas fantásticas del río Kamenka en su paso por la ciudad flanqueado por bonitas casas de madera, al fondo podíamos ver el Kremlin de Suzdal y frente a el varias iglesias de las muchas que hay.

Fuimos paseando hasta las puertas del Kremlin que visitaríamos más tarde con la guía, pasamos frente al cuartel de bomberos, el terraplén de protección de la ciudad y unos jardines con vistas al río. Regresamos al hotel para desayunar.

Después del desayuno nos recogieron para iniciar las visitas guiadas, la primera visita fue el Kremlin de Suzdal, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, formando parte del conjunto de Monumentos blancos de Vladimir y Suzdal, con su iglesia de madera en su jardín, visitamos Catedral de la Natividad de la Virgen, con sus interiores repletos de iconos y sus bonitas cúpulas de color azul con estrellas doradas.

La siguiente visita fue el Monasterio del Salvador y San Eutimio, construido en el siglo XIV, a modo de fortaleza con altas murallas rojas y múltiples torreones, una vez dentro fuimos a  la Catedral de la Transfiguración del Salvador con sus cúpulas verdes. Llegamos justo para escuchar el concierto de campanas que hacen cinco veces diariamente en el patio, con sus diecisiete campanas, es un concierto curioso pero algo repetitivo. Tras el concierto fuimos a visitar la cárcel que hay dentro del monasterio, hoy en día transformada en un pequeño museo. Desde el monasterio a orillas de río hay unas magnificas vistas del río y del convento de la Intercesión.

Antes de la comida nos llevaron para hacer una “masterclass” de pintura en esmalte, es un poco turistada pero estuvo curioso, pintamos cada uno de nosotros un plato de postre.

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Para comer nos llevaron a un restaurante construido en madera, bastante típico, ya que era el ultimo día de ruta nos pedimos unos vodkas para celebrar el viaje. Después de comer fuimos hacia Vladimir, que estaba a unos 35 kilómetros de distancia. La ciudad es un nudo ferroviario por donde pasa el transiberiano, las industrias más importantes son la de tejidos, fruta enlatada, productos químicos, instrumentos de precisión y piezas para vehículos.

En Vladimir solo visitamos la Catedral de San Demetrio construida en 1197  formada por una cúpula y cuatro pilares famosa por sus tallas en piedra blanca y sus paredes decoradas con casi 600 relieves, la Puerta Dorada, arco de triunfo y antiguo acceso a la ciudad y la Catedral de la Asunción, construida en 1158 y una de las iglesias principales de Rusia.

Como teníamos más de cuatro horas de ruta por delante salimos inmediatamente después de acabar las visitas, porque aunque solo hay 190 kilómetros hasta Moscú, entre las obras y el trafico el recorrido se hace eterno.

Llegamos a Moscú de noche y nos alojamos en el mismo hotel que habíamos tenido los días anteriores a la ruta el Holiday Inn Suschevsky, cenamos en el mismo hotel ya que nos venia incluido en la excursión del anillo de oro y nos fuimos a descansar.

25 de Abril

Ultimo día en este fantástico país, que tanto nos ha sorprendido, como el avión lo teníamos por la tarde, disponíamos de toda la mañana para seguir visitando Moscú, estuvimos dudando entre dos opciones, un paseo por el Gorky parc o visitar el Parque de la Victoria y alguno de sus museos, así que elegimos esta ultima opción.

Cogimos el metro hasta la parada de Kutuzovskaya, aunque la más cercana al parque es Park Pobedy, pero como había que hacer transbordo decidimos bajar en la anterior y pasear un rato viendo los edificios de la época soviética y sus entorno.

El parque de la Victoria es un gran complejo monumental  dedicado a la victoria en la Gran Guerra Patria tiene un tamaño impresionante, más que la plaza roja, con varios monumentos conmemorativos, destacando el monumento de 141 metros de altura, e cuya parte superior hay una estatua de la diosa Nike, bajo el obelisco hay una escultura de San Jorge.

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El parque de la Victoria

Fuimos paseando por la plaza hasta llegar a la Colina Poklonnaya donde arde la llama eterna encendida en honor al soldado desconocido.

Debía haber alguna celebración especial ya que habían bastantes soldados y oficiales paseando bajo las columnas del Museo de la Gran Guerra. En nuestro caso fuimos a visitar el Museo de Tecnología Militar,  donde habían infinidad de carros de combate, aviones de la segunda guerra mundial, un par de barcos en una laguna artificial y aviones y carros blindados japoneses.

Una visita curiosa e interesante, regresamos al metro para dirigirnos al hotel y esperar la recogida para que nos llevaran al aeropuerto tal y como lo teníamos contratado.

Como resumen comentar que lo que hemos visto de Rusia nos ha gustado muchísimo,  San Peterburgo elegante y muy afrancesada, Moscú monumental en inmensa y el anillo de oro el toque ideal de pequeñas poblaciones más tradicionales y encantadoras.

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Moscú

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Un comentario en “San Petersburgo, Moscú y Anillo de Oro”

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