Gran tour de América del Sur en 25 días – I

Parte I – Preparación y ruta definitiva

Brasil

Para las vacaciones de Agosto de este año, tenia bastante claro que nuestro destino tenia que ser Sudamérica, un destino que lo teníamos pendiente desde hace tiempo, ya que hemos estado en Centroamérica, pero el sur se nos resistía.

Nuestra primera idea era visitar Perú, con su famosísimo Machu Picchu, a esta idea añadimos Bolivia con su salar de Uyuni, pero hablando con unos compañeros de nuestro anterior viaje Kenia, nos comentaron que a ellos les encanto una extensión que hicieron al Desierto de Atacama en Chile, así que lo añadimos también.

Hablando con mi esposa sobre la organización de la ruta, empezamos a darle vueltas de que hay tantos lugares preciosos que visitar que igual seria interesante, ya que estamos por la zona, visitar los lugares mas “top” de Sudamérica, pues nos vamos haciendo mayores y nos queda mucho mundo por ver todavía.

Por lo que llegamos a la conclusión de añadir Iguazú, pero claro, ya que íbamos a Brasil , que menos que ver Rio de Janeiro.

Llegados a este punto, uno de los lugares también emblemáticos de Brasil era pasar unos días en Manaos para visitar el Amazonas, así que lo añadimos también, de la misma manera que cuando vas a comprar un coche le vas añadiendo extras, algo parecido nos pasó con este viaje.

En un primer momento añadimos Salvador de Bahía, pero después de ver varios vídeos y fotografías, si bien es cierto que el casco antiguo es muy bonito, el resto de la ciudad no nos gusto demasiado y realmente el casco antiguo lo vimos muy parecido a Cuba, de manera que para ajustar un poco los días de viaje lo descartamos.

Cuando parecía que lo teníamos mas o menos todo cuadrado, resulto que para volar de Iguazú a Chile, si o si teníamos de hacer una parada en Buenos Aires y lógicamente ya que estábamos en Argentina, decidimos hacer una noche más para visitar su capital.

Ya se que lo ideal es vivir cada país con su debido tiempo, pero cuando solo tienes Agosto para hacer estos grandes viajes necesitaríamos cuatro años para verlo todo más tranquilamente, así que preferimos ver lo máximo y mas interesante de una sola tacada. Aunque pueda dar la sensación de ser una locura ver tantos países, la verdad es que se nos hizo muy llevadero, con el único inconveniente del cansancio al estar en muchas ocasiones por encima de los 4000 metros sobre el nivel del mar.

Lógicamente la parte mas al sur del continente sudamericano hay que dejarlo  para alguna ocasión que podamos viajar en Diciembre o Enero y así poder  visitar la Patagonia, tierra de fuego, el perito Moreno y compañía, a parte que ya nos estábamos pasando de días y de recorrido.

Una vez determinada la ruta y los lugares que queríamos visitar, nos quedaba concretar como organizarlo todo, para los vuelos había visto unas ofertas muy interesantes en Diciembre y principios de Enero, pero como no acabamos de decidirnos, en Febrero los precios de los vuelos empezaron a subir drásticamente.

Para organizar la ruta, primero hicimos un estudio para visitarlo todo por nuestra cuenta, pero nos dimos cuenta que,  sobretodo en las ciudades, al estar poco tiempo preferimos hacerlas en un tour organizado para aprovechar al máximo los días,  en cuanto a  las zonas del Salar de Uyuni y el desierto de Atacama también, según leímos en blogs de varios viajeros, es conveniente hacerlos organizados, ya que de otra forma es casi imposible.

Pedimos información de precios a nuestra amiga de Viajes Carrefour, pero el primer presupuesto que nos pasó ascendía a una barbaridad de precio, en un posterior presupuesto, después de decirle que mi pensarlo de pagar tanto, ya se redujo a casi a la mitad, pero seguía siendo demasiado alto.

Por lo tanto decidimos coger nosotros los vuelos y en cuanto los traslados, visitas a las ciudades, los tours de salares, lagos, etc. contratarlo en una agencia de la zona.

Buscando por Internet nos encontramos con la agencia Sudamericatour  o Incaventura, que organiza  las visitas por estos países, nos pusimos en contacto con ellos y después de varios ajustes en la ruta encontramos la nuestra ideal.

A mediados de Febrero, mientras estábamos comiendo un domingo en Castelldefels, entre plato y plato, se me ocurrió mirar en el móvil si había alguna oferta de vuelos en los buscadores y encontramos que  la compañía portuguesa  TAP hacía unas ofertas en sus vuelos a Brasil, así que allí mismo reservamos los vuelos a Río de Janeiro.

Ya teníamos la ida por fin, a continuación para los vuelos de regreso los contratamos varios días después con la compañía Avianca con escala en Bogotá, que también hizo unos días de descuento a finales de Febrero.

Para lo demás, fuimos concretando con Sudamericatour, las visitas que queríamos contratar, quitando algunas y poniendo otras, hasta que quedó como nosotros queríamos.

Los vuelos internos los contratamos, la mayoría, con la compañía aérea LATAM, son un montón y precisamente en Sudamérica nos son baratos, pero no hay más remedio ya que las distancias son muy largas. Quedando de la siguiente manera : Rio de Janeiro – Brasilia – Manaos //   Manaos – Sao Paulo – Foz de Iguazú //    Puerto Iguazú  – Buenos Aires   //  Buenos Aires – Santiago de Chile – Calama //  todos estos vuelos con la compañía LATAM. Después con la compañía Boliviana de Aviación teníamos el de Uyuni – La Paz y para terminar el de Cusco a Lima con la compañía de bajo coste PERUVIAN.

En cuanto a los alojamientos ya los detallaré en la parte final del diario, tanto sus direcciones como mi opinión sobre ellos, en la la sección de links de interés. Combinamos hoteles de una supuesta categoría de tres estrellas, con albergues en la zona de Bolivia y alguna casa particular al estilo bed and breakfast.

Inicio del viaje

Día 1

En esta ocasión, a diferencia de lo que acostumbramos a hacer en nuestros viajes de verano,  iniciamos el viaje mi esposa y yo solos,  más tarde en Chile ya se nos uniría nuestra amiga Rosa.

Por lo menos esta vez no pillamos ninguna huelga en el aeropuerto de Barcelona, así que todos los tramites fueron fluidos y sin largas esperas.  El vuelo a Lisboa salió puntual con una duración de menos de dos horas, posteriormente el vuelo a Rio de Janeiro tuvo una  duración de unas nueve horas, con un avión más grande y con pantallas multimedia, el problema en estos vuelos nocturnos en mi caso es dormir, ya que me cuesta bastante.

Una vez llegamos al aeropuerto de Rio de Janeiro hicimos los tramites de inmigración y recogida de maletas bastante rápido, no como en otros países donde a veces pierdes más de una hora tan solo en el control de pasaportes, también pudo influir que eran las seis de la madrugada.

Miramos en las casas oficiales de cambio de moneda del aeropuerto sus precios, pero eran muy desfavorables,  al final cambiamos moneda en una tienda de alquiler de coches que nos recomendó la chica que nos estaba esperando, ya que los bancos hacían un cambio pésimo. Como teníamos contratado el traslado al Hotel nos estaba esperando una especie de Uber que en poco mas de media hora nos dejo en nuestro hotel CHL SUITES DOMINGOS FERREIRA en Copacabana, muy bien situado a una calle de la playa, eran las 6:30 de la mañana. En recepción muy amablemente nos informaron que no podíamos hacer el check in hasta las 12h.. Dejamos las maletas en un cuarto que tienen habilitado para ello y sin dilación nos fuimos recorrer la ciudad. Antes de marcharnos en recepción nos hicieron varias advertencias de seguridad, ya que Rio sin ser excesivamente peligrosa, si que hay bastantes robos. Por algo todos los edificios de Copacabana están rodeados de rejas, muchos de ellos con vigilantes en sus accesos.

Ya que estábamos en Copacabana iniciamos el recorrido por la famosísima playa, como hacia poco que había amanecido, fuimos hasta la orilla para hacer varias fotos y vídeo de los bonitos colores dorados de la arena, en aquel momento una mujer que pasaba haciendo footing, se nos acerco para advertirnos que a esa hora era muy peligroso andar con las cámaras visibles, lo que nos dio un poco de mal rollo, la verdad es que a esa hora había muy poca gente en la playa, pero tampoco vimos nada sospechoso.

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Playa de Copacabana

Nos guardamos las cámaras en las mochilas por si acaso y nos fuimos hacia el metro, que dicen es uno de los transportes más seguros de la ciudad. La estación mas cercana a nuestro hotel era Siqueira campos, a unas cuatro calles, una  vez en la estación preguntamos a un guarda de seguridad la forma de comprar el billete, ya que las taquillas estaban vacías,  nos acompañó a una máquina expendedora de las grandes, ya que las pequeñas no vendían billetes de un solo trayecto,  cada billete nos costo 4,60 reales. El metro de Rio tiene dos lineas principales que van en la misma dirección hasta que hay un momento que se separan, en nuestro caso la misma linea nos llevo hasta nuestro destino,  la estación de Carioca situada en la zona centro.

Al subir a la superficie estábamos muy cerca de la Catedral, pero como no había nadie haciendo fotos, ni ningún turista nos dio miedo sacar las cámaras y como teníamos una visita a la catedral al día siguiente ya la fotografiaríamos, en aquel momento había bastante gente que supongo iban hacia el trabajo, pero como he comentado eramos los únicos turistas.

La idea era ir hacia el Museo del Mañana, pero durante el recorrido nos perdimos un poco, porque en un principio cogimos la dirección al revés, con el miedo de no sacar el móvil donde pasaba demasiada gente, no miré el maps me y nos perdimos, pero aprovechamos para entrar en una tienda para mirar el mapa y coger la dirección correcta. Al fin llegamos al Museo Amanha o Museo del Mañana diseñado por Calatrava, un impresionante edificio realmente original y muy bonito, inaugurado en 2015,  situado en una zona portuaria,  le dimos toda la vuelta para tener la perspectiva desde todos sus ángulos, en esta zona había bastantes vigilantes dándonos más tranquilidad para hacer fotos.

Como teníamos muy cerca el mural Etnias, nos dirigimos hacia allí para fotografiarlo, dicen es la pintura mural más grande del mundo, obra del artista brasileño Eduardo Kobra,  situado donde antiguamente estaban los antiguos tinglados del puerto, han reformado la zona creando el Boulevard Olímpico, quedando un bonito paseo.

Tomamos la avenida Rio Branco, para dirigirnos hacia el centro de la ciudad, donde teníamos nuestro siguiente destino la Confeitaria Colombo, situada en la calle R. Gonçalves Dias, 32,  una famosa confitería que lleva 120 años en funcionamiento, es un precioso local que destila glamour por los cuatro costados, aprovechamos para almorzar y comer de postre uno de sus deliciosos pasteles. Continuamos con la visita del centro donde se combinan bonitos edificios coloniales con otros de arquitectura más reciente.

Como disponíamos de la tarde también libre, contratamos el Favela tour con la agencia “Bealocal” de unas 3 horas de duración, una excursión imprescindible, según mi criterio, ideal para conocer una de las realidades de Rio de Janeiro.

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Vista desde las favelas

Nos gusto muchísimo, nos llevaron en coche hasta la parte superior de la Favela Rocinha y a partir de allí, pudimos introducirnos a pie por sus intrincadas calles, siempre siguiendo las indicaciones del guía para evitar problemas con los lugareños, sobretodo con los narcos que habitan el barrio, había que vigilar bastante donde y a quien hacías una foto. En cierto momento ya nos dijo que guardáramos las cámaras en las mochilas, al poco rato paso frente a nosotros un jefecillo de los narcos que no tendría ni 20 años con su chaleco antibalas con una pistola enfundada y tras él su escolta, un quinceañero con en un rifle militar de asalto en sus manos, nos quedamos todos con cara de pocker.

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En la visita estuvimos en una escuela, en casa de algunos artesanos locales y tomamos unos pasteles tradicionales en un bar, también unos niños nos hicieron amablemente un baile al son de instrumentos hechos con botes de pintura y acabamos el recorrido en la zona de las escuelas de capoeira y las pistas de football en la parte más baja, todo una experiencia.

Para cenar habíamos leído que recomendaban un bar de Tapas llamado Adega Pérola situado en la Rua Siqueira Campos, 138, así que sin dudarlo fuimos hacia allí,  las tapas estaban realmente riquísimas, es una opción muy recomendable si viajáis a Rio, además estaba situado a solo 10 minutos andando desde nuestro hotel .

Día 2

Como nos levantamos muy temprano a causa de cambio horario, bajamos a desayunar a las 7:30 h. y a las ocho salimos del hotel, fuimos paseando hasta la Laguna Rodrigo de Freitas, una enorme y bonita  “laguna” que tiene un perímetro de siete kilómetros, con unas vistas preciosas, conectada con el océano por un canal, leímos que fue habitada por los indios Tamoios.

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Laguna Rodrigo de Freitas

A esas horas habían bastante gente haciendo footing alrededor de la laguna, también nos encontramos con algún grupo haciendo yoga en sus orillas, es una zona muy relajante, con varios clubes, incluso un heliopuerto, desde allí se puede observar el cristo en la cima del Cerro del Corcovado.

Siguiendo con nuestro paseo matinal, continuamos por la avenida de Henrique Dumont hacia la playa para visitar la también famosa playa de Ipanema, en esta zona nos encontramos con varias tiendas de ropa de lujo estilo Louis Vuitton, etc.. La playa nos gustó más que la de Copacabana, aunque era invierno pudimos ver algunas bañistas con el típico bañador de hilo dental tan de moda en Rio, siguiendo por el paseo marítimo llegamos al final de la playa en la zona más cercana a Copacabana, donde habían decenas de surfistas esperando coger la mejor ola.

Cruzamos por un pequeño parque, llamado como la canción “Garota de Ipanema”, para acceder a la playa de Copacabana, casi unido al parque  los pescadores tienen una pequeña lonja para vender el pescado recién cogido, no es muy grande pero tiene su encanto.

Continuamos con nuestro paseo por la playa de Copacabana hasta llegar a nuestro Hotel para relajarnos un poco, después de tantas advertencias siempre íbamos un poco tensos, con cuatro ojos por si veíamos algo sospechoso.

Como tampoco teníamos mucha hambre al ser bastante temprano, comimos en el subway que teníamos muy cerca del hotel, para hacer tiempo mientras nos venían a recoger para el city tour que teníamos contratado con Bealocal.

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Vista desde el Corcovado

A la hora pactada 12:20,  nos recogieron en el hotel para el inicio del City Tour, se agradece que sean puntuales en las excursiones. La primera visita, como no, fue el Cristo del Corcovado, nos subieron con el minibus al Cerro del Corcovado,  a mitad de recorrido, en el centro de visitantes Paineiras,  tuvimos que cambiar a otro bus que era de parque nacional, para llevarnos a los pies del monumento, hay dos opciones para subir a lo más alto, con el ascensor o a pie por las escaleras, optamos por el ascensor, cuando llegamos a lo alto pudimos ver  el inmenso cristo con los brazos abiertos, con sus 30 metros de altura, como era de esperar estaba repleto de turistas queriéndose hacer la superfoto maravillosa, tarea casi imposible, ya que hay gente acaparando los espacios para hacerse selfies, sinceramente el cristo es bonito y grande, pero lo que más nos impresionó fueron las expendidas vistas de la bahía y el bellísimo paisaje que se ve desde los miradores.

Al bajar del cerro del Corcovado, hicimos una pequeña visita al barrio de Santa Teresa, de tan solo 10 minutos que dieron para muy poco, en este caso encontré a faltar un pequeño recorrido por el barrio, aconsejan ir a cenar en un de sus múltiples restaurantes, pero accediendo siempre con taxi y evitando pasear por sus calles de noche, lo que considero una lástima no poder disfrutar más del ambiente nocturno.

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Barrio de Santa Teresa

Una vez en la parte baja, visitamos la catedral Metropolitana de Rio de Janeiro, con una original forma piramidal y su bonito interior repleto de vidrieras, fue construida entre 1964 y 1979 diseñada por Edgar de Oliveira da Fonseca, de 75 metros de altura.

A poca distancia en onmibus de la catedral se encuentran las Escaleras de Selarón, las cuales visitamos y recorrimos, famosas por sus baldosas traídas de múltiples países por  el artista chileno Jorge Selarón, trabajo que inició en 1990 hasta su muerte, todos los tramos de las escaleras, también como no, repletas de turistas haciéndose los interminables selfies, fuimos hasta la parte más alta y regresamos hasta la parte de abajo donde nos esperaba el omnibus.

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Escalera de Selaron

La última visita del día fue el Pan de azúcar, para ver la puesta de sol, donde tuvimos que tomar dos teleféricos para llegar hasta la famosa roca, una vez arriba pudimos disfrutar de unas vistas increíbles de la ciudad y su entorno. Nos vino justo para ver la puesta de sol, ya que habían algunas colas para poder subir a los teleféricos, una visita también imprescindible si vais a visitar Rio de Janeiro, estuvimos hasta que se hizo de noche para poder ver la toda ciudad iluminada.

Una vez regresamos al hotel, preguntamos en recepción que restaurante nos aconsejaban para cenar,  de las varias opciones que nos dieron elegimos cenar en la Churrasqueia Carretao, situada en la Rua Siqueira Campos, 23, un elegante local donde por un precio fijo, tienen un buffet buenísimo, nos venían con la carne pinchada en espadas y podíamos comer toda la que quisiéramos, estaba deliciosa, lástima que era para cenar y no pudimos con todo los que nos traían, no paraban de traer espadas de diferentes tipos de carne, cocinadas en varios estilos diferentes, el camarero se sorprendió que termináramos tan pronto, pero es que no podíamos comer más.

Regresamos al hotel a hacer las maletas para así día siguiente tenerlo todo más preparado.

Día 3

Último día en Río, desayunamos un poco más tarde, sobre las 8:30 h. dejamos las maletas en recepción, ya que teníamos que dejar la  habitación muy temprano y los vuelos a Manaus no eran hasta la tarde, así podíamos disfrutar de medio día más en la ciudad.

Al salir del hotel nos dirigimos a coger el metro en nuestra parada más cercana, la de Siqueira Campos en el fuimos hasta la estación de Cinelandia, una de las más céntricas, al salir de la estación a pocos metros localizamos la Biblioteca Nacional de Brasil, que visitamos su amplia entrada, frente la biblioteca nos encontramos con la Cámara Municipal y a su lado el Teatro Municipal de Río, unos suntuosos edificios de la época colonial , con abundancia de mármol  en sus escaleras y paredes. fuimos descendiendo por la avenida Almirante Barroso hasta llegar al edificio de la Asamblea Legislativa, tras la cual está situado el Palacio Triradentes, en los alrededores también nos encontramos con el Palacio de Justicia, la Corte de Rio de Janeiro y frente a ellos el embarcadero de las salidas y llegadas de los transbordadores.

Para continuar con nuestra visita tomamos la Rua da Assembleia para dirigirnos al Real Gabinete Portugués de Lectura, durante el recorrido seguimos saboreando el ambiente de la ciudad. El edificio del Real Gabinete en uno de los más bonitos que visitamos en Rio, el edificio por fuera no destaca especialmente, pero su extraordinario interior, nos dejo perplejos, parecía construido para rodar alguna película del estilo de Harry Potter, no es una biblioteca muy grande pero tiene muchísimo encanto, una visita muy recomendada.

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Real Gabinete Portugués de Lectura

Como estábamos bastante cerca, nos dirigimos a Arcos De Lapa, aunque a esa hora había muy poco ambiente, pero siempre es interesante seguir visitando las calles de Río.

Al finalizar la visita tomamos el metro en la estación de Carioca y regresamos al hotel, para hacer el check out.  Mientras esperábamos que nos vinieran a recoger para el traslado al aeropuerto nos fuimos a comer un bocadillo en un subway cercano.

En este caso nuestro vuelo despegaba desde el Aeropuerto Santos Dumont, situado en pleno centro de la ciudad, por lo que el traslado fue bastante rápido y con bonitas vistas de la bahía. Tocaba despedirnos de Río de Janeiro, la cual tiene muchas cosas interesantes a visitar, dejamos en el tintero la visita al Sambodromo y al  Estadio de Maracaná, ya que no somos muy amantes del fútbol, de todo lo que visitamos  lo que más nos ha gustado a sido el enclave donde esta situada la ciudad, con sus bahías y cerros repletos de vegetación.

El Vuelo a Basilia se retraso mas de media hora, menos mal que teníamos tiempo de sobra para la conexión a Manaus, en mi opinión a pesar de que se puede hacer pesado, siempre es mejor reservar los vuelos con más de tres horas de escala, de esta manera te evitas sufrimientos cuando hay retrasos.

Llegamos a Manaus a las 11 de la noche, tal cono teníamos contratado nos recogieron en el aeropuerto la empresa que nos haría el tour de 3 días por el Amazonas, era la http://www.joshuasamazonasexpeditions.com, una empresa familiar que dan un buen servicio extremadamente amable. Nos recogieron en el aeropuerto,  el que sería nuestro guía durante todos los días Emilson y el hermano del propietario Marcos, aunque no hablaban demasiado bien el español, de camino al hotel, nos dieron varias informaciones y nos advirtieron de que tuviéramos mucho cuidado de pasear por Manaos, pues depende de que zonas habían bastantes robos.

Como era tarde nos fuimos a dormir rápidamente, pues seguíamos teniendo la hora cambiada por lo que teníamos bastante sueño.

Día 4

Tras el desayuno dejamos en recepción la maleta más grande, ya que nos dijeron que para la excursión por el Amazonas es mejor ir con mochilas o maletas pequeñas, ya que hay llevarlo en canoas por el río.

Nos recogieron del hotel a las 8 de la mañana, con un coche particular de supongo la pareja de alguno de los propietarios, me hizo mucha gracia un comentario que nos hizo, ella no entendía porque queríamos ir tanto los turistas a Manaos y al Amazonas, si solo hay peces y árboles, cuando los que viven allí lo que quieren es marcharse e ir a vivir a otro lugar.

Nos dejo en el muelle del puerto de pescadores, allí había el mercado de pescado recién capturado, donde Emilson nos fue explicando las curiosidades de las varias especies de pescados que vendían en las tiendas del puerto.

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Manaus

Nos subimos en una pequeña lancha para las primeras visitas día,  primero nos llevó a una especie de piscifactoria, para que diéramos de comer a los grandísimos peces que tenían en sus criaderos, mediante una caña con un cordel que tenia un pequeño pez atado en el extremo pasamos un divertido rato dándoles de comer. Cuando acercabas el pez a la superficie del agua te pegaban un buen tirón, que casi se te llevaban, vaya fuerza que tenían.

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El siguiente destino fue el encuentro de las aguas donde el río Negro confluye con en el río Amazonas , cada uno de un color muy diferente, el Negro, pues como dice su nombre mucho más oscuro y el Amazonas de un color arcilla, durante seis kilómetros las aguas discurren lado con lado sin mezclarse debido a la diferencia de temperaturas y de densidad.

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encuentro de las aguas

Seguimos el trayecto con la lancha hasta un embarcadero donde nos estaba esperando Nilson, el propietario de la pousada donde dormiríamos las dos noches en el Amazonas, subimos en su furgoneta Volkswagen T2 del año de la maría castaña y tras más de media hora de recorrido por carretera, paramos en un supermercado para beber algo y continuar por pistas de tierra, hasta llegar a otro embarcadero donde nos esperaba una pequeña barca a motor, que según nos explicaron son los taxis de la zona.

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20 minutos más tarde de navegación llegamos a la pousada de Nilson, actualmente se llama Juma Floating Lodge, un hotel flotante, con unos servicios muy básicos, pero con una atención muy amable y familiar, situada frente al río con unas cómodas hamacas, ideales para una buena siesta, el lugar es inmejorable.

Nos dieron nuestra habitación, pero cuando quise encender la luz no funcionaba, ni por supuesto el acondicionado claro, se ve que las averías de luz son frecuentes por la zona, para colmo las camas no disponían de mosquiteras, así que nos untamos con antimosquitos todas las partes descubiertas de nuestro cuerpo por si acaso, la ropa que recomiendan para visitar estas zonas donde abundan los mosquitos es pantalón largo  y camisa manga larga, siempre en colores claros, de una tela fina y holgada, nosotros así lo hicimos y la verdad nos fue bastante bien.

Dejamos la “maleta” en la habitación , ya que la otra la depositamos en el hotel de Manaos para no llevar tantos bultos, así nos lo aconsejo Marcos.

Comimos a las doce del mediodía, el menú estaba compuesto por arroz, frijoles, pescado rebozado, carne con patatas y de postre piña natural, que estaba muy dulce, se ve que las cultivan ellos mismos.

Después de descansar un poco, salimos con la canoa a motor a pescar pirañas, nos llevo Emilson  hasta la zona que el creía que habían e iniciamos la pesca, fue muy entretenido, mi esposa pesco una y  yo dos,  pero  las devolvimos al río, aunque Emilson insistía en que si queríamos que nos las cocinaran no había problema.

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Emilson

Continuamos con un recorrido con la canoa entre la selva, pudimos ver varias familias de monos, iguanas, varías especies de aves y cuando llegamos a una zona que el agua estaba un poco más estancada, avistamos varios delfines, pero nos fue imposible hacerles una foto ni filmarlos, porque cuando pensábamos que saldrían por un lugar salían por otro, con un entorno tan bucólico y viendo delfines, que más se puede pedir.

Como ya estaba anocheciendo regresamos al “lodge” a descansar un poco,  cenamos a las siete, impensable en España. En este caso nos pusieron espaguetis a la boloñesa, otro tipo de pescado rebozado y de postre piña de la casa.

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Anochece en el Amazonas

Tras la cena nos llevaron a avistar yacarés, que es como llaman a los caimanes del Paraguay, con la canoa fuimos recorriendo el río y con unas linternas muy potentes buscaban el brillo de los ojos de los yacarés,  vimos varios ejemplares y Emilson con una habilidad pasmosa cogió un par de ejemplares jóvenes y nos los mostró, devolviéndolos al rio de inmediato.

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yacaré

Un día muy completo, así que de regreso al lodge, nos fuimos a dormir pues ya eran las nueve y al día siguiente teníamos que levantarnos a las 4:45 h. para ver la salida del sol con la canoa.

Día 5

Nos levantamos tal como estaba previsto a las 4:45 h, ya que habíamos quedado a las 5 para ver el amanecer en el Amazonas, estuvimos esperando un buen rato hasta que apareció Emilson que se había dormido, por suerte todavía estaba empezando a amanecer, así que cogimos la canoa y nos llevo al punto de ver los amaneceres, una zona muy amplia del río con las aguas calmadas, que reflejaban el espectáculo de la salida del sol en el Amazonas, no hay palabras para describir la belleza de los colores reflejados en las turbias aguas del río.

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El amanecer

Regresamos al lodge para desayunar, que con el madrugón ya teníamos hambre, aprovechamos para tumbarnos un rato en las hamacas mirando el transcurrir de las aguas, mientras de fondo íbamos escuchando el despertar de los animales con sus múltiples sonidos.

A las nueve  aproximadamente, salimos con la canoa hacia el punto de inicio del recorrido a pie por la selva, que estaba a 15 minutos del hotel con la canoa, nos comentó el guía que era la primera vez que hacía este recorrido, ya que el que lo conocía era el chico que estaba a cargo del motor de la canoa, se llamaba Gustavo, desembarcamos en una especie de bosque inundado e iniciamos el camino, si se le puede llamar así, ya que en varios tramos tenia que ir abriéndose paso con el machete, Emilson nos fue mostrando y explicando curiosidades de algunas plantas y de pequeños animales que encontramos durante el trayecto, hasta que en cierto momento al pasar al lado de un árbol caído oímos un zumbido, le dije a Emilson, ¿esto no es un avispero? Cuando lo vio dijo corred !! Salimos pitando de allí, unos hacia un lado del árbol caído y los otros hacia atrás, por suerte a mi esposa y a mi no nos picaron, pero las dos chicas austriacas que nos acompañaban en la excursión se llevaron un montón de picotazos, por suerte eran avispas amazónicas y no son demasiado peligrosas, pero si llegan a ser africanas hubiéramos tenido un grave problema.

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Después del susto el guía decidió regresar hacia la canoa e ir al  lodge para ofrecerles una crema que calmara los picotazos. En mi opinión, tal como le comente a Emilson, estas travesías por la selva deberían ser un poco más controladas y tenerlas por lo menos conocidas por su parte, ya que por suerte no fue nada grave, pero en otras circunstancias te pueden arruinar un viaje.

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Anaconda del Amazonas

Descansamos un poco antes de la comida, que fue a las doce del mediodía, el menú era parecido al día anterior. Al finalizar la comida Emilson vio que por el río bajaba una pitón muerta y fuimos a verla de cerca con la canoa, por lo que nos dijo era pequeña, solo cuatro metros y medio, además suponemos se había tragado algún animal ya que tenia el estomago hinchadísimo. Quedamos a las tres para ir a hacer otra excursión con la canoa, mientras descansamos un poco.

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Salimos en la canoa hacia una zona de selva inundada en busca de macacos, mientras estábamos navegando oímos un zumbido, que resultó estábamos pasando  frente a otro avispero,  estaba arriba en las ramas de un árbol, ademas eran de las africanas, así que aceleró rápido para no molestarlas. Entramos por dentro de una arboleda inundada bastante intrincada, donde pudimos ver monos ardilla, algunos papagayos, pero ni rastro de perezosos. Como la canoa a motor era bastante grande, le costó bastante salir de entramado de árboles. En el resto del recorrido vimos bastante especies de aves acuáticas que se reunían en los arboles que sobresalían del agua.

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Cuando ya estaba atardeciendo fuimos a una zona donde las aguas del río se quedaban estancadas como si fuera un lago, paramos el motor y al cabo de poco tiempo empezamos a ver varios ejemplares de delfines capturando peces, en esta ocasión si que pude filmar a varios de ellos cuando salían a respirar a la superficie, mientras el sol se iba poniendo haciendo unos preciosos reflejos en el lago.

Como ya estaba anocheciendo, eran ya las seis de la tarde, regresamos al lodge para cenar y dormir. Como anécdota esa noche se me enganchó una garrapata sin darme yo cuenta, pensándome que era una peca que al rascarme me había hecho un poco de sangre y no le di importancia, posteriormente ya contaré cuando me di cuenta de lo que era.

Día 6

Una vez habíamos desayunado salimos con la canoa para visitar unas viviendas de lugareños,  este día por suerte no tuvimos que madrugar demasiado, durante la navegación pudimos ver unos bonitos pájaros amarillos que estaban en los arbustos de las orillas.

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Tras aproximadamente media hora llegamos, amarramos la canoa en un árbol y descendimos para visitar el pequeño poblado, tan solo eran tres casas, hablamos un poco con una mujer que tenia un pequeño tenderete de pulseras y fuimos paseando por los alrededores mientras Emilson nos fue explicando las características de varias plantas y árboles que tenían en sus jardines,  es curioso que tenían las plantas de piña en el jardín, a continuación nos mostró el horno comunitario donde cocían el pan y la tapioca.

Como le insistimos a Emilson que nos gustaría ver alguna escuela, les pregunto a los lugareños y le indicaron donde podía encontrar una. Nos desplazamos hasta el colegio de la zona, que estaba situado a unos veinte minutos del poblado, al llegar  allí y a pesar de que no conocían a Emilson, fueron extremadamente amables explicándonos  su funcionamiento,  nos enseñaron todas las clases de las que disponían sorprendiendo a los alumnos con nuestra visita,  también nos contaron que hacia dos años que estaban construyendo un edificio nuevo, pero lo iban parando porque se acaba el dinero a raíz de la corrupción en las instituciones.

Una lástima que todo funcione de esta manera. La visita fue muy interesante e instructiva, a los alumnos les encantó que fuéramos a verlos. Al terminar las clases se fueron todos los niños con sus respectivos barcos para llevarlos a sus casas, en el Amazonas todas las comunicaciones son por vía marítima.

Regresamos al lodge, hicimos la maleta y fuimos comer, tocaba despedirse del lugar, tras la comida iniciamos el regreso a Manaos, que al igual que en la ida, fuimos primero en la canoa a motor, después el trayecto de furgoneta por pista de tierra, el tramo de carretera y finalizando con la lancha rápida hasta la ciudad. Llegamos al hotel sobre las cinco de  la tarde  aproximadamente.

Una vez hecho el check in, recogimos la maleta que teníamos depositada y subimos a la terraza del hotel donde hay la piscina para ver las vistas de la ciudad. Como disponíamos de tiempo  cogimos un taxi y nos fuimos al centro de Manaus, donde esta situado el famoso Teatro Amazonas, construido en 1896 gracias al dinero generado con la extracción de caucho,  el casco histórico de la ciudad dispone de preciosos edificios de la época en que Manaos era llamada la París de América, una visita muy interesante aunque escasa, ya que el resto de la ciudad tiene un aspecto muy decadente y sucio, con mares de plástico en los canales de agua, la mayoría de viviendas bastante descuidadas exceptuando algún que otro edificio nuevo de apartamentos que están rodeados de rejas para evitar los asaltos, ya nos advirtieron que no saliéramos cuando se hace de noche ya que es una ciudad bastante insegura. Visitamos varios edificios de la época colonial del centro, que por cierto están muy bien conservados, nos tomamos un helado en una de sus terrazas  y regresamos al hotel en taxi (15 reales) al anochecer.

Cenamos en el hotel y nos fuimos a dormir ya que teníamos que levantarnos a las cuatro de la madrugada para ir al aeropuerto, teníamos el vuelo a Iguazú vía San Paulo a las 6:50 h.

Día 7

Este día tocaba madrugón para el traslado al aeropuerto donde teníamos nuestro vuelo a Iguazú, que por suerte salió puntual, la duración del vuelo hasta  San Paulo, donde teníamos la escala, fue de casi cuatro horas, en San paulo nos tuvimos que esperar cinco horas para la salida del siguiente vuelo a Iguazú, fue un poco pesado tanta espera, pero es lo que había, así que dimos varias vueltas a la zona C del aeropuerto, que es donde teníamos la puerta de embarque, comimos en un Tcr Friday y por fin embarcamos en el siguiente vuelo.

A la llegada a Foz do Iguaçu ya era de noche, todo un día para llegar. Teníamos contratadas dos excursiones a las cataratas, tanto por el lado brasileño como por el lado argentino, la misma compañía https://cuencadelplata.com/ nos recogieron en el aeropuerto para llevarnos a nuestro hotel que era el Jardín de Iguazú en el lado argentino, hicimos el trámite de salida y entrada de las aduanas correspondientes , que por suerte al ir en microbus pudimos adelantar a todos los turismos que esperaban para entrar, ya que había una gran caravana, se ve que va mucha gente de Brasil a cenar a Puerto Iguazú en Argentina, en 10 minutos habíamos cruzado y llegamos al hotel, un bonito hotel, con un personal muy amable y muy bien situado en pleno centro de Puerto Iguazú .

Una vez dejamos las maletas nos fuimos a cenar, antes dimos un par de vueltas por las calles del centro, pero no vale demasiado la pena, con muchas tiendas de souvenirs y muchos restaurantes, pero poco más. Cenamos en un restaurante que nos recomendaron Il Fratelo situado en la calle Gustavo Eppens, que como imaginarais por el nombre, era de comida italoargentina donde comimos excelentemente, en Argentina hay que dejar siempre propina, dicen un 10%, yo en los primeros restaurantes deje 400 pesos, pero me di cuenta que quizás era demasiado y en los siguientes restaurantes dejé 200 que creo era lo correcto.

Después de la cena nos fuimos a dormir, ya que al día siguiente nos recogían a las 7:30 para ir a las Cataratas de Iguazú lado brasileño.

Día 8

Desayunamos a las siete que era cuando abrían el restaurante del hotel y a las 7:30 nos recogieron para volver a cruzar la frontera hacia Brasil, nos pusieron otro sello en el pasaporte y cruzamos otra vez a Brasil.

Llegamos al parque nacional de los primeros, en nuestro caso ya teníamos compradas las entradas con antelación, pero algunos compañeros del bus no, así que esperamos a que abrieran las taquillas para pudieran comprar su entrada.

Una vez tuvimos todos nuestra entrada nos recogió el mismo bus con el que íbamos y entramos al Parque Nacional de Iguazú, se ve que hay días que no dejan entrar los buses privados, hay que ir obligatoriamente con los del parque pero ese día, por suerte, si que los  dejaban entrar.

Llegamos al primer mirador los primeros del día, fue estupendo porque, como los argentinos esos días tenían vacaciones se esperaba mucha gente, así que estuvimos solos los del grupo durante el inicio de la visita.

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Cataratas de Iguazú

Nos advirtieron sobre los coatí , unos animales que en  Costa Rica llaman pisotes, son un poco similares a los mapaches, que intentan robar la comida a los turistas si te despistas, a veces lo hacen en colaboración con los monos Caí o capuchinos, mientras unos te distraen por abajo,  los otros te quitan la bolsa de comida por arriba.

Bueno vamos a las impresiones de la visita, tengo que decir que la Cataratas de Iguazú son realmente impresionantes, en el primer mirador ya vimos varios saltos de agua, pero tal y como fuimos siguiendo el camino, íbamos descubriendo más saltos de agua, donde íbamos haciendo decenas de fotografías y tomas de vídeo, como colofón final llegamos a la garganta del diablo donde el agua cae a miles de litros por segundo en una profunda garganta, con una inmensa nube de partículas de agua, que parece que casi no te mojas, pero al final acabamos empapados, hay varios miradores todos con unas vistas  impresionantes.

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Garganta del diablo

Por suerte pudimos hacer el recorrido con muy poca gente, ya que al cabo de una hora había bastantes turistas y los miradores estaban a tope.

Si bien las cataratas de Niagara son excelentes, estas de Iguazú las superan, en este caso si que reconozco que tienen toda la razón en que sea una de la maravillas naturales del mundo.

Una vez quedamos totalmente satisfechos de la visita, salimos del parque nacional y nos fuimos a visitar el parque de las aves que está situado justo frente al helipuerto, donde hacen vuelos en helicóptero sobre las cataratas, nosotros lo habíamos valorado, pero al final decidimos no hacerlo.

Entramos para hacer la visita al parque de la aves, nos explicaron que fue una familia que vivía en África, que adoptaron una cacatúa y decidieron venir a Brasil, comprar un trozo de selva y construir el parque dedicado a las aves tropicales… hay gente realmente sorprendente.

Es un bonito recorrido dentro de la selva en el que fuimos entrando en varias jaulas gigantes muy bien integradas en el bosque, para admirar las múltiples variedades de aves tropicales. Al finalizar la visita comimos en el restaurante del parque.

A las tres de la tarde nos vino a recoger un autobús para volver a cruzar la frontera y con dos sellos más en nuestro pasaporte llegamos al hotel sobre las cuatro de la tarde.

Decidimos ir a ver la puesta de sol en el hito de las tres fronteras, así que como estaba a una media hora andando desde el hotel, dejamos las mochilas en la habitación y nos fuimos andando recorriendo la orilla del río Iguazú, que por cierto hacia bastante desnivel, llegamos al hito donde desemboca el Iguazú en el río Paraná, el segundo más caudaloso después del Amazonas.

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Atardecer en la triple frontera

Desde el mirador se pueden ver los otros dos hitos el de Brasil y el de Paraguay, un lugar curioso este de la triple frontera. Como es un lugar típico de ir al atardecer estaba repleto de tiendas, tenderetes de souvenirs, artesanías y puesto de comida.

Regresamos al centro de la ciudad andando por la Avenida tres fronteras, que es más llano que la avenida Iguazú por donde habíamos ido.

Para cenar lo hicimos en otro restaurante recomendado, de comida tradicional Argentina llamado Aqva situado en la Avenida Córdoba, excelente, muy buena atención y comida sabrosa. Al terminar de cenar dimos otro paseo por las calles de Puerto Iguazú.

Continúa en el diario de Argentina

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Aunque podéis encontrar todos los links al final de la parte IV (Perú) del diario aquí os dejo los principales de Brasil

:

Linea aérea TAP : https://www.flytap.com/es-es/

Linea aérea LATAM : https://www.latam.com/es_es/

Tours de Río de Janeiro : https://bealocal.com

Tour Amazonas : http://www.joshuasamazonasexpeditions.com

Tour Iguazu : https://cuencadelplata.com/

Sudamericatour : https://www.sudamericatour.com

Hoteles :

Hotel en Rio de Janeiro : HOTEL CHL SUITES DOMINGOS FERREIRA

R. Domingos Ferreira, 71 – Copacabana, Rio de Janeiro – RJ, 22050-011, Brasil / Teléfono:  +55 21 2257-1990

Hotel enManaus : HOTEL INTERCITY MANAUS

R. Prof. MárcianoArmond, 544 – Adrianópolis, Manaus – AM, 69057-030, Brasil / Teléfono: +55 92 3303-1330

Hotel enIguazu : Hotel jardín del iguazu

Calle Bonpland 274, Puerto Iguazú, Misiónes, Argentina / Teléfono: +54 3757 42-4171

 

 

 

Un comentario en “Gran tour de América del Sur en 25 días – I”

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